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Tejas y pan negro
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Tejas y pan negro
Las tejas -
Dulces con fécula, ligeros, crujientes y friables, para comer a modo de galletas.
El pan en el Valle de Aosta - Un original pan negro, perfumado, sabroso y saludable.
El pan en el Valle de Aosta - Un original pan negro, perfumado, sabroso y saludable.
Las tejas
- Las
galletas típicas del territorio valdostano son las tejas,
elaboradas principalmente con avellanas, azúcar, clara de huevo, harina y, eventualmente, avellanas y vainilla. En la fase de elaboración, la pasta ha de ser homogénea y más bien blanda, para poder
“extenderla” en suaves
formas circulares. Es importante observar cómo, en algunos pe´riodos del año, el componente de avellanas, característico de estos dulces, acaba por volverlas gomosas
(los frutos secos absorben la humedad ambiental); esto
sucede cuando el porcentaje de avellanas es lo suficientemente alto, tal como establecen las viejas recetas. Se aconseja, por tanto, conservar
las tejas en un lugar seco y, si se verificase
el inconveniente descrito, meterlas en el horno, durante algunos minutos a baja temperatura;esto es suficiente para
devolver,
a
nuestras
golosinas, su
naturaleza crujiente original
. Estas pequeñias galletas redondas y friables, creadas por los
pasteleros valdostanos en 1930, se han convertido en la especialidad pastelera de esta pequeña región alpina;
se
pueden degustar también acompañadas de crema pastelera, helado o chocolate fundido.
El pan en el Valle de Aosta - Año tras año, en los hornos históricossituados en los pueblos valdostanos, se multiplica el número de citas dedicadas a la elaboración y la cocción del Pan Ner , preparado con los ingredientes tradicionales, en un clima festivo que implica a toda la comunidad: las mujeres amasan y los hombres se ocupan del horno de leña. Harina de centeno y trigo y agua se mezclan sabiamente junto con la “levadura madre” y, tras un largo proceso de elaboración, toman cuerpo en los filones. El pan,
El pan en el Valle de Aosta - Año tras año, en los hornos históricossituados en los pueblos valdostanos, se multiplica el número de citas dedicadas a la elaboración y la cocción del Pan Ner , preparado con los ingredientes tradicionales, en un clima festivo que implica a toda la comunidad: las mujeres amasan y los hombres se ocupan del horno de leña. Harina de centeno y trigo y agua se mezclan sabiamente junto con la “levadura madre” y, tras un largo proceso de elaboración, toman cuerpo en los filones. El pan,
antes de ser horneado, se deja fermentar también durante
3 horas; entretanto, se calienta el horno, que, una vez alcanzada la temperatura exacta, está listo para acoger la masa. Al final de la cocción,
aparece el resultado de tanto trabajo: un pan negro, rico en fibras muy valiosas para la salud, sabroso, perfumado y fragante. Algunos lo enriquecen con nueces, uvas o semillas de judías y aromas que le proporcionan un sabor goloso y original. La coción del pan, que en otra época tenía lugar una o dos veces al año, representa todavía, para los habitantes de la montaña, un momento de comunión en el que la tradición se perpetúa.




