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Flora y fauna del Valle de Aosta
Una riqueza fruto de la biodiversidad y la protección del medio ambiente
reunidas en haces de 5. Entre las coníferas, tenemos también el pino mugo y el pino silvestre, el abeto blanco, con sus piñas erguidas y su corteza blanco-cinérea, y el abeto rojo, de piñas ladeadas. El más alto de todos es el alerce, que, en otoño , adquiere unos característicos tonos amarillo oro. En el parque regional del Mont Avic el árbol más común es el pino mugo. A finales de junio, las praderas en terraza ofrecen una particular riqueza botánica, con la floración alpestre: aparecen las edelweiss, plantas protegidas, y las áster. Las morrenas presentan una variada flora rupícola, con ericáceas y enebro
enano. Mención especial merecen las diversas especies de Artemisia que se recogen para la fabricación del Génépy, un conocido licor del Valle de Aosta. En el territorio de Perloz se señala también la presencia de la "Peonia officinalis". La flora típica de las zonas húmedas se puede observar no sólo en las cuencas lacustres, sino también en las turberas y pantanos de las diversas reservas naturales.
La gran diversidad de un entorno natural con muchas especies animales
vive en los mismos ambientes.
Un rarísimo ejemplar de íbice albino fue localizado en 2007 en las laderas del Monte Emilius.
En las últimas décadas, la población de ciervos ha crecido constantemente, favorecida también por las amplias zonas de bosque que hay en el valle; abundan también los corzos.
Recientemente se ha dejado rastrear la presencia del lince; su retorno definitivo y seguro es sin duda deseable.
El zorro conoce una buena difusión en todos los ambientes y a todas las alturas.
La marmota y la liebre de las nieves son los pequeños mamíferos de alta montaña más emblemáticos ; no faltan, si bien no son de fácil avistamiento, el armiño, que en invierno se mimetiza con un manto blanco , la pequeña comadreja, la garduña, la marta y el tejón.
Entre las aves, hay que mencionar el gallo lira y el águila real , sin olvidar otra gran rapaz, el quebrantahuesos, recientemente reintroducida tras más de 70 años en que había desaparecido completamente de la población alpina.




