Patrimonio: Challand-Saint-Anselme

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Molino de Ruvère

Arquitectura  -  Challand-Saint-Anselme

En la pedanía de Ruvère, que se encuentra junto a la ribera del Evançon al inicio del barranco de Chasten, las aguas se utilizaban para mover molinos que molían cereales y producían aceite de nueces.
Esta actividad es recordada por un molino completamente reestructurado.
Durante el período de verano se puede visitar y es sede de exposiciones (para disponer de la sede de exposiciones, es necesario presentar una solicitud en la administración municipal).

0125.965214
info@comune.challand-st-anselme.ao.it

Iglesia parroquial de Saint-Anselme

Iglesias y santuarios  -  Challand-Saint-Anselme

La iglesia parroquial se encuentra en el pueblo de Quinçod, en el lugar donde antes se erigía la capilla dedicada a la Virgen del Consuelo, a San Valentín y a Santa Bárbara, y fue consagrada en 1762.

El edificio tiene planta rectangular y una nave única. En su interior es interesante un tabernáculo del siglo XVIII en madera tallada, pintada y dorada, con ocho columnillas salomónicas y pequeñas estatuas de San Juan Bautista. Los altares del Sagrado Corazón y de la Virgen son del siglo XIX. En la iglesia se conservan numerosos objetos y decoraciones sagradas, del siglo XVI al XVIII.

0125.965200

Santuario de Sant'Anna

Iglesias y santuarios  -  Challand-Saint-Anselme

En la fracción de Chatillonet encontramos la capilla de Sant’Anna, del siglo XVII, reconstruida por iniciativa del párroco Besenval, que la bendijo el 26 de julio de 1888.
Cada año, el 26 de julio se realiza la fiesta en el santuario, una celebración religiosa sencilla y atractiva.

0125.965200

El becerro del tesoro

Referencias  -  Challand-Saint-Anselme

Cerca de Challand-Saint-Anselme, no lejos de las casas de Orbeillaz, allí donde el torrente de Arlaz, atravesando el bosque, se precipita en una espectacular cascada, un fabuloso tesoro yace bajo una roca de color oscuro. Bajo la piedra se perfila claramente el encuadre de la puerta de entrada de la cueva, que todos los años se entreabre a medianoche en Nochebuena. Para custodiar las riquezas sepultadas, Cornetta dispuso un becerro, que noche y día vigila tendido sobre el cofre del tesoro. En el mágico momento en que la puerta del escondrijo se abre de par en par, el animal infernal se duerme. El problema, para quien ose entrar en busca del oro, es el siguiente: es imprescindible abrir el cofre sin despertar al guardián que duerme encima para no acabar en cuerpo y alma en el infierno.