Cómo llegar

Por lo general, la carretera del puerto es transitable desde mitad de junio hasta mitad de octubre.

Descripción del recorrido

Un puerto entre historia y naturaleza

Situado a 2.472 metros de altitud, el puerto del Gran San Bernardo es un lugar donde la naturaleza expresa toda su fuerza. Dominado por las cumbres de la Chenalette al norte, el Mont Mort al sur y el Pain de Sucre al oeste, el puerto se abre a un entorno auténtico y sugerente, donde el viento sopla casi sin cesar y las condiciones climáticas son extremas: aquí, las nevadas pueden superar los veinte metros anuales, transformando el paisaje en un espectáculo natural único.

Una ruta milenaria a través de los Alpes

Desde la época romana, este puerto ha sido una vía privilegiada de paso a través de los Alpes. En su cima se encontraba el templo dedicado a Júpiter Poenino, alrededor del cual aún son visibles restos arqueológicos conocidos como Plan de Jupiter. Recorriendo las últimas curvas antes del paso, es posible observar la antigua calzada romana tallada en la roca, testimonio tangible de una época en la que viajeros, mercaderes y peregrinos desafiaban la montaña.

El Hospicio y la hospitalidad atemporal

En 1045, San Bernardo mandó construir aquí el Hospicio, un lugar de acogida y protección para quienes cruzaban el puerto, en particular los peregrinos que recorrían la Via Francigena. Aún hoy, este lugar conserva su vocación de hospitalidad, reflejo de siglos de solidaridad alpina y vida comunitaria.

Los perros San Bernardo, símbolo de rescate

Conocidos en todo el mundo, los perros del Gran San Bernardo tienen sus orígenes al menos en el siglo XVI. Criados por los canónigos, eran fundamentales para la seguridad del Hospicio y para rescatar a viajeros perdidos en la nieve y las tormentas. De estas actividades históricas nació la raza San Bernardo, hoy símbolo universal de lealtad y rescate. Durante el verano, de junio a septiembre, se organizan excursiones con los perros en el puerto del Gran San Bernardo.

Tras las huellas de grandes personajes

A lo largo de los siglos, el puerto ha sido cruzado por innumerables viajeros ilustres. Entre todos, destaca la hazaña de Napoleón Bonaparte, quien en 1800 atravesó el paso con un ejército de 40.000 hombres, caballos y artillería, en una operación logística que duró ocho días.
Aún hoy, los trajes de los carnavales tradicionales de los valles del Gran San Bernardo y Valpelline presentan elementos que evocan de forma alegórica los uniformes de los soldados napoleónicos.

Entre naturaleza, panoramas y sabores locales

Hoy, el puerto del Gran San Bernardo muestra toda la belleza de la alta montaña. El pequeño lago, helado hasta finales de la primavera, ofrece paisajes de gran sugestión, mientras que el entorno invita a la contemplación.
Las carreteras panorámicas que ascienden desde Aosta al puerto son especialmente apreciadas por ciclistas y motoristas, atraídos por sus curvas escénicas y los numerosos puntos de parada y restauración.
En Saint-Rhémy-en-Bosses es posible visitar los espacios de producción y curación del Jambon de Bosses DOP, un exquisito jamón curado en heno. A mayor altitud, algunos pastos de montaña ofrecen meriendas típicas y la posibilidad de adquirir Fontina y otros productos lácteos locales.
En invierno y a finales de la primavera, gracias a la abundante nieve, la zona es ideal para el esquí de travesía; en verano se convierte en un paraíso para los excursionistas.